La carga de ser un Felix
Crítica sobre Bodas de Sangre.
¿Qué hubiera pasado si la Novia y
Leonardo Felix nunca se hubieran separado? La Novia nunca habría conocido al
Novio; su prima nunca habría vivido con el sufrimiento de saber que su esposo,
Leonardo, no la amaba; el Novio nunca habría sentido el deber de luchar por su
honor ante Leonardo; Leonardo nunca habría sentido ese mismo deber ante el
Novio. Leonardo y el Novio no se habrían matado ─o al menos no por ella.
Sin embargo, Leonardo era pobre,
sin abolengo y cuyo mayor logro, era ser el único miembro de su familia que no
había estado en prisión. Esa mala ecuación hacía a Leonardo inelegible para ser
el futuro esposo de la Novia y, por lo tanto, hacían de ella un premio para el
mejor postor.
No importaba cuánto pudieran
amarse, Leonardo y la Novia no podían estar juntos porque eran los inicios del
siglo XX y las relaciones personales se definían por conveniencias entre
castas.
Leonardo cargaba con el peso de ser
un Felix: pobre y de malos antecedentes. Aquel estigma social no solo le cerró
las puertas del amor, sino también los de la vida, muriendo ante el Novio,
quien no solo sentía que un Felix le robaba el amor de su esposa, sino, también
manchaba nuevamente el apellido de su familia.
Ambos murieron por el honor de sus
familias, por hacer respetar una casta mortal.
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