Pescar para vivir

 Reseña sobre El viejo y el mar.

El viejo y el mar (1952) te da muchas lecciones de vida según la época de vida. De niño, te enseña a admirar la perseverancia; de adulto, te refleja en el protagonista, en sus altos y bajos, y a valorar los logros, por más pequeños que fueran.

Es así que El viejo y mar no lleva a través de un viaje de resiliencia con Santiago, un pescador, cuyos buenos tiempos han quedado en el pasado y, en la actualidad, no es más que un viejo con mala racha. Es en este periodo de vacas flacas, que Santiago se encuentra ante dos retos importantes: pescar para comer y pescar para demostrar que aún no está acabado.

Ser pescador le aporta a Santiago una sensibilidad única ante la naturaleza, la cual a lo largo de la historia se termina convirtiendo en la segunda protagonista; en la rival de batallas de Santiago.

De esta manera, la lucha de Santiago por pescar al gran marlín durante tres días, se vuelve un símbolo del viejo batallando contra el peso de sus años; y que, si bien no fue posible obtener un beneficio material de aquel marlín, su captura y su posterior batalla por llegar con él hasta la orilla, le dieron a Santiago esa sensación de triunfo que tanto necesitaba para poder descansar; demostrando que, así como Santiago el dedicó su vida al mar; este le devolvía la vida como agradecimiento.

 

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